Es bien sabido la gran caravana de protestas, quejidos y lloriqueos que muchos de nosotros los “gametoides”, vociferamos ante la mínima posibilidad de padecer tan solo una pizca de dolor. No importa que nos enfundemos en el papel de Kowalsky mientras aturde a Blanche, en Un tranvía llamado deseo*, a la mera hora de hacerle frente al dolor, lo único que queremos es que se pase rapiditorapidito.
Sé que habrá quien lea esto y pensará: habla por ti solo “caun”. Repito: muchos de nosotros los gametoides; a quien le quede el saco, pues ya sabe que hacer.
¿Cuantas veces no nos llegaron a aplicar en la escuela casi en cualquier grado, el tan bien coreado: “quiere llorar, quiere llorar” y ante el selecto grupo estudiantil en turno, uno inmediatamente se apretaba el doblez lateral del pantalón tratando de contener el llanto? Creo que ese tormentoso momento aún lo llegué a sufrir en la secu.
Pareciera que me estoy centrando en nosotros y no en ustedes las féminas; sin embargo es importante contextualizar este tema del dolor, ya que no es lo mismo que, a Kowalsky le duela que, a que Blanche se aguante.
Se dice que las mujeres resisten casi 4 veces más el dolor físico que los hombres. Sin siquiera estar presentes en la Convención Anual de Gineco-obstetricia, con un poco de imaginación nos daremos cuenta de ello: que salga de tí, un ente vivo casi tan ancho como una toronja, casi tan largo como un balón de futbol Americano y casi con el peso de una sandía y solo a través de una pequeña abertura, nos dimensionará claramente el punto. En una ocasión viendo un documental acerca de partos, presencié uno poco convencional para nuestra época: parto semi acostada boca abajo pero las piernas apoyadas en el piso. La toma en plano cerrado de la vagina vista desde atrás fué mucho muy distinta a los encuadres que estamos acostumbrados a ver en el Discovery Channel. Desde que apareció el coronamiento del bebé, un reflejo involuntario hizo que mis piernas se trenzaran y un efecto de chiquitolina se apoderó de mi esfínter anal. Una prueba de la diferente capacidad de percibir el dolor. Rápidamente la explicación a este umbral del dolor de parto: Al momento del parto, cuando se abren los tejidos, hay una gran cantidad de receptores opioides en las membranas de las neuronas que perciben el dolor; al mismo tiempo, con el proceso de desgarre se liberan opioides endógenos; en otras palabras, las mujeres fabrican su propio analgésico; sin eso no aguantarían. “Hay pequeñas diferencias entre cómo perciben el dolor los hombres y las mujeres” http://www.uv.mx/cienciahombre
He conocido mujeres que me han demostrado su enorme postura ante el dolor: Lunes 6:00 A.M. Se levanta con un gripón del carajo, se baña, se viste, despierta al niño, viste al niño, lo lleva volando a la guardería y de ahí córrele al trabajo. Espera el camión. Va lleno y a esperar el siguiente. Llega tarde. Trabaja. Trabaja. Media tortita fría de frijol. Trabaja. Trabaja. El analgésico aún no hace efecto. La otra media tortita de frijol con un té tibio. Trabaja. Trabaja. Espera el camión. Va lleno y a esperar el siguiente. Se quedó dormida porque trae la temperature alta y se le pasó la bajada. Recoje al niño. Llega a casa y juega con el. Le dá de cenar y lo durme. Le canta. Se prepará un té y se va a la cama con temperature alta. Por fin logra dormir. Lunes 11:50 P.M.
¿Y chistó?. No que yo sepa.
En algunas situaciones y en determinadas circunstancias, a veces creo que la capacidad de soportar el dolor es inversamente proporcional a la capacidad de generarlo.
Al igual, he conocido gametoides (y me incluyo) que con el mínimo indício de que se aproxima una gripita, ya estamos preparándonos mentalmente para el automimo y diciendo en mediana voz: Do inventhes… ve dhiento de la dhingada.
Y esto fué solo un ejemplo en relación al dolor físico. Si hablamos del dolor del “corazón” tampoco salimos bien librados. Obviamente esto depende de diversos factores como el entorno familiar, algún trauma en la infancia, etc.
Termino esta primera parte del tema y les dejo dos rolitas: La primera es de una muy joven cantante y compositora chilena: Camila Moreno con Los tigres de mi sangre. Tiene un timbre muy peculiar para interpretar el dolor. http://www.youtube.com/watch?v=p0HlaVnTvFI
La segunda es Lhasa de Sela con What kind of heart. Se siente lo que ella siente al cantar. http://www.youtube.com/watch?v=iss9jpM4xcM
¿Y a ti que te duele hoy?
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| Y tu que te creias el rey de todo el mundo... Modelo: Morrut |

así es godoy... no hay forma de describir ese momento.. en que la sandia sale por el limón!!
ResponderEliminarsimplemente bello, mágico, solo palabras que una madre tiene en su boca... y que un día yo las tendré...
me alegra.. que veas de esa manera.. y vuelvo a repetir.. ( muy tuyo, muy simple y honesto )
" a ver que más descubres en una mujer.. para que hagas un relato mas de ella "
A esto que te podria comentar? ...soy mujer, cuarentona, madre de 3...uno en la universidad, el trio fue por cesarea...duele? si y mucho y de otra manera y por mas tiempo ! pero Hoy me duele q mi nena le duela el corazon por cuestiones de amor .... aqui preferiria volver a sentir cualquier dolor de esos enormes que sienten las mujeres, o como dijo sara sefchovich, mira que prefiero que me duelan las entrañas a cualquier dolor del corazon! esas si son insufribles!!
ResponderEliminarQue buen tema Christian! Felicidades
Me encantó!!!!!!! jajajajajajaja he visto tantas veces ese drama masculino, me gusta su blog señor Godoyewsky, seguiré leyendo
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